viernes, 20 de agosto de 2010

Adopción de niños por parejas homosexuales

Vida y Finanzas es un espacio para dialogar, comentar y opinar sobre temas de interés en la vida, la familia, las finanzas, entre otros. Hoy coloco a su consideración éste artículo del Dr. Aurelio Mejía, sobre la adopción de niños por parejas homosexuales. Un amigo me pidió que lo hiciera y queremos escuchar sus opiniones.

"Es evidente que hay una discordancia emocional mente-cuerpo en aquellos que se consideran homosexuales. Los sentimientos de pareja normales para la procreación no corresponden con el cuerpo biológico, lo cual genera la más de las veces la no-aceptación y se puede llegar a recurrir al travestismo, las hormonas y la cirugía para tratar de disimular o aparentar lo que se quiere ser con respecto a lo que se siente ser.


Puesto que estamos en una sociedad en la que cada uno tiene libertad de actuar, de pensar o de sentir, siempre y cuando se respeten unas normas mínimas de comportamiento social, como aquella que dice que mi libertad termina donde comienza la libertad del otro, se pueden unir en pareja dos personas homosexuales. Y si lo hacen por amor y con amor para ayudarse mutuamente en todas las lides de la vida, y no con la ilusión morbosa de acceder sin freno a las pasiones de la carne, bienvenido sea. El que tal unión sea avalada como matrimonio legal, con los mismos derechos y obligaciones de una pareja heterosexual, es cosa de la legislación de cada país.

Los niños tienen derecho a tener una familia en la que haya las figuras materna y paterna con las cuales identificarse, y si la madre adoptante los gestó en el corazón en vez del vientre, afortunados son.

Con lo que no estamos de acuerdo es con la adopción homosexual. ¿Hemos pensado en los traumas psicológicos que se pueden generar en el niño o la niña cuando en la escuela se les pregunte por su madre? ¿Qué impacto emocional sentirán cuando los otros niños estén preparando con sana ilusión los regalitos para el día de la madre o el padre? Y cuando sean adultos, ¿cómo se sentirán con dos padres que son un par de mujeres lesbianas o un par de hombres gays? ¿Cómo responderán los formularios de empleo, de visas o de negocios que preguntan por los nombres de los progenitores? ¿Serán sometidos al ridículo cuando respondan que su padre se llama Roberto y su madre Carlos?

Es comprensible que una pareja de homosexuales quiera tener una familia propia para sentirse más felices y realizados, pero es incompresible que algún juez de la república les haga realidad ese sueño a costa de la pesadilla de otro ser.

No es mi deseo ofender a nadie, sino aportar mi granito de arena como terapeuta. Es mejor prevenir en el niño que sanar en el adulto."

Por: Aurelio Mejía

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