lunes, 2 de agosto de 2010

El Genio de la botella

Por Margot Guiovana Fuentes Barbosa

En el fondo del mar de un planeta muy pequeño, encerrado en una botella que estaba cubierta de arena como si fuera una roca enredada en unos nudos de coral, se encontraba el genio de los que jamás hayan existido.

Por un azar del destino, el ancla de un buque que fondeaba por allí, la arrastró hasta ponerla bajo el influjo de la corriente de agua, que finalmente la depositó en la playa, donde fuera recogida por un niño, quien vio en ella, no solo una roca marina, sino algo interesante que despertó su curiosidad.

 El chico tomó su cuchillo e invirtiendo tiempo y paciencia fue raspando la arena, pues creía que allí encontraría un genio como el de los cuentos orientales que el había leído.

Su labor fue recompensada cuando al quitar la tapa de la botella que surgió de la roca, vió salir una nube de humo blanco que empezó a agrandarse, mientras el se estremecía de miedo.
No temas”-dijo- una voz amable que venia del interior. “Ahora que has abierto la puerta de mi cautiverio, te voy a transmitir todos los poderes que tengo”.


¡Y así fue! el niño creció y se convirtió en el ser que mas disfrutaba de la vida en toda la galaxia. 

Qué tal si decides jugar con esta historia y miras al planeta como el personaje transitorio que eres tu en este momento; a la botella, como tu universo espiritual; al niño, como ese sentido natural de la responsabilidad que todos poseemos –la conciencia individual-; al genio, como a la conciencia superior, que realmente eres tu mismo cuando despiertas el deseo de buscar la verdad y te vuelves especial y creativo; y al ancla, como esa fuerza interior que te introduce en el camino para incrementar tu conciencia, disfrutar más del ahora y descubrir quién eres tu realmente.

Después de este corto cuento, te invito a aplicar en tu vida estas afirmaciones para la prosperidad y abundancia:

o     El dinero y la prosperidad existen para mi conciencia y beneficio
o     El dinero es una fuente de placer para mí
o     Me resulta fácil ser rico, próspero y multimillonario
o     Mi tendencia natural es a la prosperidad y la abundancia
o     Me perdono por tener dudas acerca de la prosperidad
o     Mi deseo por prosperar es aprobado por Dios y la sociedad
o     Fácilmente visualizo mi prosperidad
o     Tengo el derecho y el deber de ser próspero
o     Hoy, yo recibo un montón infinito de caudales.

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