miércoles, 4 de agosto de 2010

El secreto del éxito… por un niño de 9 años

Cuando yo tenía 10 años, una de mis comidas favoritas eran las salchichas.

El único problema, es que por lo regular en mi casa, las servían con papas.

Cada vez que yo me disponía a comer, disfrutaba primero mis salchichas y luego jugaba con las papas con la esperanza de que eventualmente se enfriaran y no tuviera que comérmelas.

Esto hacía de la cena, un tedioso y frustrante proceso.


Entonces un día, mi mejor amigo, vino a la casa a jugar, el tenía 9 años. Cuando llegó la hora de comer, mi mamá sirvió salchichas y papas…




Felizmente empecé a comer mis salchichas, pero mi amigo hizo algo que realmente me asombró:

- El se comió primero sus papas. No podía creerlo! Pensé que estaba loco, hasta que me di cuenta de que al momento en que yo tenía que comer mis papas, él disfrutaba sus salchichas.


Ese día, aprendí una lección que nunca olvidaré y que aplico día a día. La lección es:

Cuando tengas una lista de cosas por hacer, empieza por lo más difícil.

Y en el mundo real:
Cada mañana si verificas tus quehaceres del día, te darás cuenta de que algunos de los puntos de tu lista serán fáciles, pero tendrán poco impacto en cuanto a lograr tus objetivos y metas se refiere. 

Otras tareas, serán más complicadas de llevar a cabo, pero su impacto será enorme y te acercará mucho más a lograr lo que te propones.

Una de las maneras más efectivas de incrementar tu productividad en general, es empezar tu día trabajando en las más duras tareas y ésto podrá realmente marcar la diferencia en tu progreso.

Para logarlo, debes resistir la tentación de “Simplemente hacer lo fácil primero” pues usualmente esto significa eliminar de tu día lo que realmente te llevará al éxito.

Otra de las ventajas de “comer tus papas primero” es que cuando te sientes menos productivo al final del día, estarás más dispuesto a trabajar en lo sencillo.

Hoy me gustaría recomendarte que priorices tus quehaceres con base en el impacto de cada uno, empezando por los más difíciles tal y como mi amigo de 9 años lo hizo.

Fuente: www.sebascelis.com

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