jueves, 26 de agosto de 2010

Inteligencia Financiera



Por: Margot Giovanna Fuentes.


Desde muy temprana edad hemos ido grabando en nuestro subconsciente patrones de conducta y creencias acerca de la vida y la relación con el dinero, creencias que se han ido transmitiendo de generación en generación, como si fuera uno de los más valiosos tesoros.

Por lo que es común escuchar a la gente pronunciar frases como: el dinero es una ilusión, la plata no alcanza para nada, la plata llama plata, los ricos son más ricos, y los pobres más pobres, tengo que trabajar en un empleo que no me llena pero que me pagará las facturas, el dinero se me escapa de las manos, nunca hay suficiente, el dinero es una ilusión en fin…



También nos condicionaron a que para ganar dinero hay que trabajar duro, esforzarnos, estudiar, obtener un título profesional y buscar un empleo en una buena compañía y de esta manera asegurar el futuro.

¿Para qué nos han servido esas creencias? Para seguir en la zona de comodidad y coger de caballito de batalla, la coyuntura económica que a más de uno le ha caído como anillo al dedo, para escudarse en que por cuenta de la crisis está difícil conseguir dinero, o como dice un amigo esperar la quincenita, para cubrir las ‘culebras’ más apremiantes.

Pero qué pasaría si eligiéramos romper con esos paradigmas y declarar que somos seres abundantes y prósperos (en vez de seguir creyéndonos el cuento de que el dinero es inalcanzable, y solo unos pocos pueden ser ricos) y cambiar nuestro pensamiento para crear prosperidad y progreso financiero.

En vez de estar pendientes de lo que le sucede al vecino o quejarnos de que porqué a algunos trabajan menos, gana más y se siente financieramente más seguros. Mientras que otra clase de personas se pasan la vida de empleo en empleo arrastrando sus creencias de escasez y otros más aguerridos deciden independizarse y poner los cimientos para levantar imperios comerciales.
Robert Kiyosaki, autor del libro ‘ Padre rico, Padre pobre’ (que predica sobre la libertad financiera personal) señala que ‘la habilidad para construir riqueza no es propiedad de unos pocos, sino que al final todos podemos llegar a tenerla: los requisitos básicos son el deseo y tener el coraje suficiente para enfrentar nuestros miedos”, es obvio como lo dice el autor, que habrá dificultades y que nada será ‘color de rosa’ en el camino para alcanzar dicha meta, pero una fuerte dosis de confianza en sí mismo y una alta autoestima serán las herramientas para conseguirlo.

En ese camino, es importante también aprender a controlar nuestros instintos y emociones relacionadas con el uso del dinero. Pues a veces estos comportamientos son los que no llevan a vivir en la corriente y nos impiden ver más del paisaje.

Seguro que algunos estarán pensando que locura ¿ cómo si fuera fácil pensar que tan solo con programar nuestros pensamientos el dinero, brotará como el petróleo de la tierra?

Todo es posible, solo hay que construir confianza y echar a andar nuestros sueños. Transformar nuestros pensamientos y usar palabras que atraigan abundancia y porque no declarar que somos millonarios, pero no solamente en lo material, sino en lo espiritual, haciendo el bien sin mirar a quien, dando de lo que tenemos a otros, pero sobre todo agradeciendo al creador y al univeso, por lo que nos da y tenemos.

Claro es importante, que antes de reprogramarte con nuevas y brillantes creencias sobre el dinero y la prosperidad tengas en cuenta que debes desaprender las viejas creencias y empezar a repetir todos los días las nuevas, así como cuando se va al gimnasio y casi después de un año constante ejercicio se ven los resultados.

Hay que transformarnos interiormente y rediseñarnos. Ver más allá de lo que nuestros ojos están acostumbrados a mirar. Y por supuesto dejar de suponernos cosas y de hacernos películas enmarcadas en el drama, sin conocer la realidad.

Los seres humanos nos quedamos la mayor parte del tiempo en las suposiciones y casi siempre lo que tú crees que es no es.

Tienes que empezar a creerte que eres un ser abundante, que el dinero y la prosperidad fluyen de manera fácil, amar y valorar tú trabajo, entregarte con pasión a èl, dar lo mejor que tienes a tus compañeros, a tú empresa, sin esperar nada a cambio.

No robarte a ti mismo con tus ideales, dejar de estar pendiente del reloj esperando a que culmine la jornada laboral y pase otro día más, evitar mentirte a tí mismo y a los demás, buscar tú bien, pero también el de otros, no pasar por encima de la gente, para alcanzar tus metas, ni repartir "codazos", sino jugar en la vida, pensando en ganar -ganar. Ah y una bien clave, desprenderte de lo viejo para que llegue lo nuevo.

Nada perdemos con intentarlo. Los seres humanos contamos con uno de los dones más poderosos: el de elegir.

Recuerda que lo que está en tú cabeza determina lo que está en tus manos, el dinero es solo una idea, si quieres más dinero sencillamente cambia de manera de pensar. Y como lo dijo Albert Einsten, “si buscas algo distinto no hagas siempre lo mismo”.
Algunos ricos comenzaron desde abajo con una idea y hoy amasan inmensas fortunas. La lista es interminable. 
¿De qué lado eliges estar?.


1 comentario:

  1. Está interesántisimo este artículo, sobre todo lo de que "Hay que transformarnos interiormente y rediseñarnos". Si no cambiamos nuestra actitud, simplemente no cambiamos nuestras vidas.

    Luis.

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