lunes, 9 de agosto de 2010

Las ' vacas' de la mediocridad que heredamos

Por: Margot Guiovana Fuentes Barbosa

Muchos de nosotros, con frecuencia caemos víctimas de la influencia negativa de otras personas, que nos van lanzando de manera sutil una especie de regalo contaminado que lastima la autoestima y de paso fortalece de manera inconsciente las “creencias limitantes de la mediocridad’, que nos impiden entrar en un ámbito de prosperidad y abundancia al darle poder a los paradigmas de otros. Lo insólito es que las aceptamos y recibimos sin ningún cuestionamiento, y peor aún, las incorporamos a nuestras creencias, con la gravedad que esto implica.


Por ejemplo, alguna vez, no le ha sucedido que un amigo (a) lo elogie por la compra del carro nuevo y luego a reglón seguido le diga, algo así como: para qué tener carro en esta ciudad, con los precios de la gasolina y los aburridores trancones.

Esta no es más que una excusa de la mediocridad que justifica su frustración, de no haber sido esa persona la que compró el auto. Esta es apenas una situación que recrea lo que sucede en la cotidianidad, bien sea en el campo laboral, personal o familiar.

Estas creencias son denominadas por Camilo Cruz, ‘vacas’, que para el autor del libro, simbolizan las excusas, hábitos, paradigmas o justificaciones que nos invitan a mantenernos en el mundo del conformismo y que se convierten en un obstáculo para utilizar nuestro potencial al máximo a favor de la prosperidad interior y exterior.

Obviamente que estas ideas, han sido programadas por nuestros padres, profesores, familiares, amigos, e inclusive por personas que nos encontramos a diario en la calle y con las que apenas tenemos un vago contacto en diferentes circunstancias.

No obstante, al elegir compartir de manera consciente o inconsciente estos paradigmas, lo único que logramos es darles credibilidad a los mensajes negativos que recibimos. Por lo que de una vez, creernos que somos personas comunes y ordinarias, razón por la cual a la mayoría de los individuos les resulta complejo creer que poseemos el potencial necesario para triunfar.

Por eso, en el común del diario vivir, estamos constantemente evocando el pasado, como si los fracasos y experiencias negativas nos hubieran cerrado para siempre las puertas del éxito.

No nos damos cuenta que podemos rediseñarnos en cada etapa de nuestra vida y estar dispuestos a hacer lo que sea necesario por el presente. En otras palabras, tener la posibilidad de limpiar el presente y el futuro del pasado que cargamos a cuestas, para construir todos los días a partir de un lienzo en blanco, una nueva ‘obra’.

Es importante como lo menciona Cruz en su libro, abandonar estas creencias pues quién dijo que el futuro tiene que ser igual al ayer. Esta posibilidad solo existe cuando elegimos romper con esas ataduras y abandonamos de nuestro vocabulario expresiones como: tengo una relación de pareja infeliz, pero yo creo que así deben ser todos los matrimonios, o como la famosa obra de teatro (monólogo) de Amparo Grisales, ‘no seré feliz, pero tengo marido’,‘quisiera estudiar, pero a mi edad para que’. ‘Ya estoy muy vieja para divertirme’… A mi edad ya no consigo novio, o ya me dejó el tren´…

O por el contrario, escuchaste en casa decir que querer tener más era señal de codicia e infelicidad, y que lo más prudente era contentarnos con poco, pero ser felices. Pues no te sorprendas que hoy vivas con poco. Ya que sin darte cuenta copiaste ese modelo mental.

Estas frases denotan una aceptación de la mediocridad como alternativa de vida, más no construyen en nuestro interior nuevas posibilidades de lograr un proyecto de vida que nos permita vivir en armonía y realizar los sueños que desde niños visionamos.

Es importante que tengas en cuenta, que la repetición constante de expresiones de esta naturaleza, va creando un programa mental que se reflejará en los resultados que a diario observas en tu vida, que resultan en una actitud de conformismo monumental. Por lo que llegó la hora de hacer un alto en el camino y reflexionar sobre lo que hemos estado construyendo por años: ¡Exígete a tí mismo!

¡Pasa la página! Tienes en tus manos la oportunidad de cambiar el rumbo y edificar un futuro abundante, construyendo desde tu interior, para que se refleje en el exterior, de una manera próspera.

Te invito a aprovechar el inicio de año y la ocasión que nos brinda, para que en la lista de propósitos y metas, te dispongas a transformar tus creencias y crear resultados extraordinarios, dejando atrás las ‘vacas’ que te atan a vivir una vida mediocre.

Ahora bien, es primordial que dentro de tus proyectos incluyas el crecimiento espiritual y fortalezcas tu conexión con el Todopoderoso. Para ello, lo primero que tienes que hacer es escribir todas las nuevas oportunidades que vendrán en este año, las nuevas aptitudes que podrás desarrollar y los nuevos sueños que te atreverás a soñar.

!Ah! y una clave: comienza a cultivar y fomentar cualidades que no existen en ti. Por ejemplo si eres una persona impuntual, declara que vas a trabajar en el cumplimiento y hazlo. Si te gusta criticar, construye la cualidad de no hablar mal de la gente, ni criticar, ni juzgar. De lo que tienes en el interior es de lo que recibes.

Recuerda que “cuando yo cambio la manera de ver las cosas, las cosas que veo cambian”.

Ahora, asume tu vida desde una mirada responsable e íntegra en donde podamos estar en capacidad de brindar el amor incondicional para tener resultados tangibles en las áreas financiera, económica, laboral, familiar y afectiva, para propender por el equilibrio que buscamos los seres humanos: La felicidad.

¿Cuál vaca es la que te impide vivir una vida digna?

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