jueves, 16 de septiembre de 2010

Aporte al artículo sobre la timidez

Alberto Rivas nos aporta este tema como complemento al artículo: Cómo afecta mi timidez a las relaciones personales?


Cómo Vencer la Timidez Y Desarrollar su Personalidad.

Para muchas personas tímidas la vida carece de sentido y andan sumidas en la más angustiante soledad, encerradas en sus cuatro paredes, incapaz de tomar el control, privándose de muchas oportunidades que les ofrece la vida.

“Es triste que la timidez no sea considerada como una enfermedad. Hay millones de personas, en el mundo, que se sienten de alguna manera, solas o angustiadas ante la sociedad, ante los contactos físicos o mantener una simple conversación con alguien del sexo opuesto. Demasiado fácilmente, sus manifestaciones son enmascaradas por la vanidad. La persona tímida puede disfrazarse pasando por «reservada», «modesta» o «independiente».
 
Y, por otra parte, no todo el mundo está dispuesto a reconocer su timidez. ¿A quién le agrada decir que «le da miedo la gente»? Pero, si se les pregunta con amabilidad y comprensión, las personas dan respuestas sinceras. Explican lo que significa ser tímido; y explican dónde, cuándo y con quién aparece su timidez. Y así empiezan a aparecer algunos esquemas interesantes. Por ejemplo, en la inmensa mayoría de los casos, la timidez está compuesta por tres elementos, y en toda persona tímida pueden predominar uno o dos de ellos. 

Estos tres elementos son: 

1. La escasa habilidad social. ¿Qué tal se le da iniciar una conversa con una persona desconocida? ¿O con una persona del sexo opuesto? ¿Le resulta fácil mantener animada una conversación una vez ésta ha empezado? ¿Sabe arreglárselas para dar a un incidente un final tranquilo y favorable? ¿Evita usted los grupos porque se siente seguro o insegura en ellos? 

2. La angustia ante los contactos sociales. La mayoría de las personas, incluso aquellas que no son típicamente tímidas, reconocen sentir algún temor cuando hablan por primera vez con alguien del sexo contrario. En el caso de la persona tímida, ese temor se multiplica por diez, y el resultado es la angustia y una gran tristeza. Los síntomas de la persona tímida y de la que no lo es, son los mismos: aceleración del ritmo cardíaco, transpiración, temblores, náuseas y tensión. La única diferencia es que los tímidos experimentan estos síntomas con mayor intensidad. Pero, para entender verdaderamente lo que hay detrás de ese miedo, hay que mirar lo que ocurre en su mente. La expresión técnica que utilizamos para definir eso es «temor a la valoración negativa», es decir, miedo al ridículo, miedo a que los demás descubran algún fallo suyo en el terreno social y se burlen de ellos, miedo a no agradar, miedo a ser rechazados, miedo a ser comparados con los demás y considerados inferiores. 

3. Los prejuicios. Las personas tímidas piensan en negativo. Cuando sus relaciones sociales no se desarrollan como ellos quisieran, se echan la culpa a sí mismos. Pocas veces aprovechan la oportunidad de establecer contactos nuevos, y no se esfuerzan mucho por responder a las exigencias sociales. Y si los resultados de su actividad no son perfectos, se desaniman fácilmente y abandonan toda iniciativa. Si usted no espera o no puede esperar que su vida social mejore algún día, irá abandonando el intento de insertarse en la realidad social. Y si rehuye los contactos sociales, se impide a sí mismo desarrollar su desenvoltura o habilidad en el trato con las personas. 

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