miércoles, 30 de marzo de 2011

¿Tienes una razón grande para TRIUNFAR?

Todo aquello en lo que nos enfocamos crece y por eso es muy fácil caer en una espiral negativa pues con todas las distracciones, retos, malas noticias y contrastes --que la mayor parte del tiempo parecen  indestructibles-- todo mundo tiene más razones para seguir en el mismo lugar y no atreverse a triunfar.

 La mala economía, los padres, ex pareja, falta de dinero, de preparación, etc., son factores que muy frecuentemente utilizamos como un pretexto para no crecer y para no esforzarnos en cambiar.

Un 99% de la gente se lleva sus sueños a la tumba porque tiene una gran abundancia de pretextos para explicar porqué no cambia su vida.

Pero he notado tanto en mi propia vida como en la de otras personas, que cuando tienes una razón lo suficientemente grande para lograr las cosas, es cuando todos los pretextos desaparecen, es cuando no existen victimarios porque no tienes ojos para ellos y lógicamente aquí es donde recuperas tu poder.

Tener un porqué lo suficientemente grande es lo que te puede alinear en mente, cuerpo, alma y corazón con tus deseos porque cuando tu razón es más grande que los pretextos, entonces dejas de mirar a los obstáculos y dejas de entretenerlos y darles atención.

Cuando tuve un porqué lo suficientemente grande (hace 7 años) todo cambió y como resultado encontré mi propósito y pude dedicarme a escribir libros, dar conferencias y utilizar mis talentos y creatividad en mis programas de coaching y ayudando a las personas con mi proceso.

Hubo momentos en que estuve tentada a darme por vencida porque no es fácil enfocarte con felicidad en tus sueños y visualizarlos esperándolos con paciencia, fe y constancia.

Pero mi RAZON para triunfar era demasiado grande como para darme por vencida tan fácilmente en este nuevo camino y llegó el momento en que mis resultados se dieron y el dinero empezó a llegar de fuentes inesperadas.

Posteriormente tuve dinero ahorrado en mi cuenta (algo que antes nunca había pasado) y que me permitió dejar mi trabajo con toda tranquilidad para ponerme a trabajar en mi propósito espiritual y así ha ido fluyendo mi vida, en constante felicidad, prosperidad y dándome cuenta de que los pretextos pueden ser muchos (la falta de apoyo de la familia, las deudas, los problemas familiares, los problemas con el jefe, la falta de dinero, el cansancio, la falta de energía, la falta de autoestima, la falta de fe, lo mal que está el mundo, mi niñez dolorosa, el qué dirán).

Todos esos son pretextos y al final de cuentas son lo que posiblemente te está frenando.  Cuando tengas una razón lo suficientemente grande para triunfar, créeme... esos pretextos desaparecerán y solo tendrás energías para perseguir tu objetivo y hacer lo que sea para lograrlo. A eso le llamo enfoque como un rayo láser y es lo que te hará lograr tus sueños.

¿Qué es una razón lo suficientemente grande?

En mi caso personal por ejemplo, me encontré en una encrucijada entre suicidarme o salir de problemas económicos un viernes por la tarde en que al jefe de la empresa en que trabajaba "se le olvidó" firmar los cheques de la quincena.

Yo no traía más que veinte pesos en la bolsa y mi desesperación y hartazgo fue tanto que le pedí a Dios una solución a tanto trabajo y tan poco dinero o la otra alternativa que me llevara de este mundo.

A partir de ahí todo estuvo a mi favor y se me dieron las llaves del Nuevo Paradigma para cambiar toda mi experiencia de vida, tanto económicamente como en  servicio, flexibilidad de horarios, impacto en mi sociedad y crecimiento espiritual.

Y esa fue mi RAZON.

Esa fue la herramienta que me salvó de seguir pensando que alguien externo puede dictar lo que gano, lo que hago, lo que como, en donde vivo, mi vida en general.

¿Y tú tienes una razón lo suficientemente grande para cambiar?

Escrito por: Olivia Reyes

1 comentario:

  1. La razón que me motiva a triunfar es mi pequeño hijo. Es mi gran aliciente.

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