lunes, 11 de abril de 2011

Que tal un café conmigo mismo?

Los seres humanos estamos sometidos diariamente a una serie de acontecimientos o situaciones que debemos enfrentar, apelando a nuestra  capacidad de respuesta, para evitar que los sucesos voluntarios o involuntarios, terminen haciéndonos daño, tanto en nuestro cuerpo físico como en nuestro cuerpo emocional. Nos toca vivir en una época donde el estrés y la lucha por la supervivencia, cala hondo en nuestra integridad.

Ante estos embates, cabe hacer un alto en nuestra desbordada agenda para “tomar un café con nosotros mismos”. Usted se estará preguntando estimado lector o lectora, cual es el objetivo de crear ese espacio de diálogo interno que tenemos que agendar y debemos convertir en un escenario donde vamos a realizar la entrevista más importante del día; un encuentro con nosotros mismos.

Suele suceder que al principio cuando nos encontramos con la taza de café humeante delante de nosotros no nos animamos a comenzar el diálogo, ya sea porque no estamos acostumbrados a hacerlo, o sencillamente porque no sabemos cómo hacerlo. Pues bien, yo estoy dispuesto a darle una sugerencia que usted aceptará o no, pero es eso, solamente una sugerencia.

Ante todo veamos…. ¿para qué vamos a utilizar este instrumento tan interesante de dialogar con nosotros mismos? Lo vamos a utilizar para encontrar respuestas a algunas preguntas básicas y fundamentales que solamente uno mismo puede responder y que le aseguro que le harán replantear las condiciones y la manera de estar en este mundo tan conflictivo por momentos.

Si está de acuerdo, tome un lápiz y una hoja y anote….

1)     ¿Qué quiero para mi vida?
2)     ¿Qué no quiero para mi vida?
3)     ¿De aquello que ahora yo sé que quiero para mi vida, que precio estoy dispuesto  a pagar, entendiendo por precio, el compromiso en pos de lograr mis metas y objetivos?

Creo sin temor a equivocarme, que con estas interrogantes, tiene usted material como para empezar a reubicar las piezas en el tablero de su vida. Es justamente en momentos en que nos sentimos superados por los sucesos a los cuales nos vemos obligados a resolver, que hacer un alto en la actividad cotidiana se impone para hallar los caminos alternativos que nos permitan recuperar nuestra calidad de vida.

Los problemas a los cuales nos vemos enfrentados, pueden ser en el ámbito laboral, en el ámbito afectivo, en el ámbito de nuestra economía, o de nuestras relaciones interpersonales. E n todos los casos, el conocerse a uno mismo, nuestras reacciones, nuestra manera de responder a los desafíos a los que la vida nos expone,  nos brinda un material precioso sobre el cual trabajar y modelar los cambios que la hora nos impone.

 No tema, atrévase a hacerse amigo de usted mismo. Terminemos con la relación de guerra interna que únicamente nos conduce a gastar inútilmente nuestra energía, sin que podamos disfrutar de resultados que nos motiven a seguir adelante con nuestros sueños y nuestras ilusiones.

Evaluemos nuestra autoestima, es decir midamos el nivel de confianza y el nivel de respeto por nosotros mismos, y veremos que es justamente en ese camino donde nos encontraremos con las respuestas que tanto tiempo hemos buscado.

Sabe…desde aquí yo le acompaño y si usted me permite haré las veces de un guía invisible.  Hasta la próxima.  

Dr. Walter Dresel

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