martes, 28 de junio de 2011

Superación Personal - El despertar

Por Jaime Jaramillo (Papá Jaime):
 
Algunas personas nacen, crecen, sobreviven y mueren sin darse cuenta de que estaban dormidas. Unas, en su lecho de muerte, despiertan y entienden que desperdiciaron sus vidas, pero ya es tarde; otras, en cambio, toman consciencia, eligen y deciden actuar a salir de ese estado de inconsciencia y disfrutar la vida tal como es.

Cuando comenzamos un nuevo año, estamos llenos de esperanza de que las cosas sean mejores de lo que fueron en el pasado, o al menos, que continúen igual. Estamos llenos de nuevas ideas, propósitos y sueños y muchas veces comenzamos con una gran energía, pero a medida que pasa el tiempo, volvemos a caer en la rutina, en la mediocridad, los problemas comienzan a aparecer y fácilmente nos dejamos abatir por ellos y nos sumergimos en una vida superficial, donde nos preocupamos de tener, más que de ser.

Cada uno de nosotros es el  artífice de su propio destino. Tenemos el poder en nuestro interior, pero no sabemos como utilizarlo, debido a que la educación en occidente se limita a la parte académica y de valores, mas no nos enseñan desde niños a manejar la mente y a despertar la consciencia, como lo hacen en oriente. Para mi es claro, que más que una actitud positiva, lo que debemos hacer para tener un cambio real en nuestras vidas es tomar consciencia. Solamente a través de ella seremos seres auténticos  y podremos comenzar a disfrutar realmente la vida. Entre más consciente te vuelves, menos sufrimiento, miedo, dolor, celos y rencor existirán en tu vida.

He visto a miles de seres humanos instantáneamente cambiar, cuando han despertado de su inconsciencia. No existe una regla exacta que nos diga cuando va a ocurrir el milagro del despertar, pero una vez ocurre y se ve la luz por primera vez, ya la vida nunca será igual.

La historia de JOHANA:

Las circunstancias en que nació Johanna simplemente no eran las mejores. Un padre maltratador y una pobreza impresionante, rondaron su vida desde el mismo momento en que vino a este mundo. Cuando cumplió 9 años, su madre murió de cáncer, e inmediatamente ella decidió irse a la calle, ya que se sentía más segura allí que en manos de su “padre”.

Siempre estuvo convencida de que la vida que le había sido asignada por Dios era una vida llena de rechazo, maltrato, tristeza y dolor; simplemente era la vida que le había tocado vivir. Por eso, poco a poco dejó que simplemente el destino actuara y la llevara a donde quisiera; ella entró en una profunda inconsciencia.

Durante 10 años, las ratas y los piojos fueron sus compañeros de sueño. Johana dormía en las alcantarillas y pensaba que su vida no podía tener un futuro diferente al de las drogas, la desolación y la angustia. La droga, especialmente el bazuco, se  convirtió en su aliado permanente, ya que sentía que con él podía escapar de la crudeza del mundo, para llegar a hermosos paraísos ficticios, donde pudiera ser feliz. 

Sentía que la ansiedad la perseguía cada minuto que pasaba, el temor de andar por la oscuridad sin estar protegida del peligro de ser asesinada por los escuadrones de la muerte, era pan de cada día, mientras que el sonido de las balas le recordaban que su vida era miserable ante los ojos de la sociedad consumista, que su vida no valía nada y por eso debía ser eliminada.

En las noches lluviosas, el agua corría rápidamente por el caño que se había convertido en su hogar. Comprendía el peligro de vivir entre aguas turbulentas, pero no tenía más escapatoria del mundo exterior, por lo que se acostumbró a dormir así, con frío, mojada y solitaria.

Un día, mientras observaba lo mísero de su existencia, recordó lo que yo tanto le decía, pero no se había tomado la molestia de escuchar: “Johana, no puedes evitar que el miedo y la tristeza vuelen a tu alrededor, pero si puedes evitar que construyan con tu cabello sus nidos en tu cabeza. Tienes que despertar, y para poder hacerlo, debes usar la meditación, ya que solamente a través de ella, te conocerás a ti misma y podrás elegir conscientemente salir de donde estás. Así como los rayos del sol calientan poco  a poco tu mundo exterior, la meditación te ilumina y te ayuda a descubrir la belleza que hay en tu mundo interior para poder despertar y conscientemente encontrar la fuerza que necesitas para cambiar tu vida”.

Johana, como muchas otras personas que han estado sumidas en la oscuridad, se ha convertido en un ejemplo especial de lo que podemos lograr cuando despertamos. Hoy en día ella es esteticista, se reincorporó a la sociedad y lo que es más importante, encontró el amor en lo que hace.


Nota de Felipe Arteaga

Papá Jaime es un ser humano que ha dedicado gran parte de su vida a ayudar a gente necesitada de alimento, de un hogar, pero sobre todo, de amor.  Ha encontrado en la calle un sin número de historias de superación personal que nos recuerdan que todos tenemos la capacidad y el poder de despertar en nuestras vidas y dar un vuelco a los acontecimientos que esten afectando nuestro desarrollo.

Que tengan un maravilloso día.

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