domingo, 19 de febrero de 2012

Carta de un hijo a sus padres complacientes

Por: Angela Marulanda - Artículo publicado en el periódico El Colombiano, el 12 de febreo de 2012.

Comprenderme no significa que me dejen hacer lo que me da la gana.  Significa estar conscientes de que como soy niño solo quiero hacer lo que me parece divertido, pero que educarme es obligarme a hacer lo debido.

Si siempre me dan gusto en todo lo que quiero, me van a convencer que quienes me aman tienen la obligación de complacerme en todo.

Permitan que me frustre cuando no logro lo que quiero. Sentirme frustrado no me convierte en un infeliz, pero no saber lidiar con la frustración si puede hacerme desdichado.

Cuando no me ponen límites o ceden a todas mis pretensiones por miedo a disgustarme, los veo tan débiles que vivo ansioso y no me inspiran respeto, sino decepción.

No seré mejor persona porque me ayudan y solucionan todos mis problemas sino porque me permiten pagar las consecuencias de mis errores y aprender de ellos.

Al defenderme ante mis profesores o las autoridades cuando merezco una sanción, me enseñan que su respaldo y complicidad me libran de cualquier responsabilidad.

Si me complacen demasiado y me demandan muy poco, me convencen de que no tengo deberes, pero sí derecho a toda suerte de privilegios.

Al vivir pendiente de recordarme mis obligaciones y hacerse cargo de ellas, no me enseñan a cumplir con mi deber sino a ser irresponsable.

Cuando me amenazan con sanciones, pero no las cumplen así me las merezca, significa para mí que no tienen seriedad y dudo de su autoridad.

Al permitir que yo tenga la última palabra en las decisiones familiares, establecen que yo soy el que mando en casa, y que todos deben someterse a mi voluntad.

Su permisivismo me descontrola y llena de inconformidad, mientras que su autoridad y firmeza me dicen que me aman tanto que para ustedes sea más importante educarme que agradarme.  Recuerden que son sus temores o sus culpas y no su amor lo que los anima a complacerme y darme más de lo debido.

2 comentarios:

  1. Que difícil!!!, los limites, tan importantes para nuestros hijos y tan difícil de poner.
    Si nos damos cuenta que estamos haciéndoles bien poniendo esos limites y que no les estamos haciendo ningún daño, ellos mismos nos lo agradecerán en su momento.
    Gracias por compartirlo Felipe.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Felipe:

    Muchas veces los niños y adolescentes que son tratados de este modo, pueden convertirse en "pequeños dictadores".
    La ausencia de límites los angustia mucho y esta carta, es un excelente ejemplo de lo que sucede.
    En este momento me viene a la mente las famosas reglas de Bill Gates, que considero muy acertadas.
    Gracias por compartir un tema muy impotante para toda la sociedad.
    Felicitaciones por el artículo.

    Con gran afecto, Iris

    ResponderEliminar