domingo, 20 de mayo de 2012

Relaciones de Pareja - Amar es una decisión

Por: Dr. Cesar Lozano.
Es cierto. Hay fechas en la cuales somos más sensibles y más expresivos.  La Navidad es, sin duda,  la más característica. Lo mismo ocurre el día de las madres, el día del padre, y sin duda: “El día del amor y la amistad”.
Me es difícil creer que aunque nos damos cuenta que el índice de divorcios va a la alza y que la primera razón por la que una pareja fracasa es por la falta de comunicación,  no hagamos nada al respecto.
Sabemos las razones y conocemos los efectos que tiene una separación. Imagínate cuántos momentos difíciles se podrían haber evitado si quienes convivimos en pareja recordáramos que el amor,  más que un sentimiento, es una decisión.
Hay dos etapas en el amor de pareja: una es la etapa del enamoramiento. Es ésa en la que le vemos a la persona de la cual nos sentimos “enamorados” cualidades que ni tiene. La idealizamos de tal manera que llegamos a sentirnos seres únicos y jamás amados por alguien de esa forma.
Estoy seguro que en algún momento de tu vida te has enamorado. Los signos y síntomas de ese maravilloso momento incluyen: taquicardia, sequedad de boca, ansiedad, inquietud, ganas tremendas de ver a la persona amada y una sensación de que algo te falta cuando no está contigo. Te asalta una necesidad de expresar todo y a la vez nada.  Quisieras saber y  escuchar hasta los más mínimos detalles de lo que hace o piensa la persona en cuestión. Es un maravilloso sentimiento que  duele, pero que quienes lo hemos vivido desearíamos revivir.  Se genera en nosotros una revolución de hormonas y sustancias químicas que  se incrementan y actúan revitalizando las células y provocando estas sensaciones tan peculiares. Una sustancia en nuestro cerebro denominada feniletilamina, obliga la secreción de la dopamina o la norepinefrina, que por sus efectos se parecen a las “anfetaminas”, y las cuales producen un estado de euforia natural cuando estamos con nuestra pareja.

Durante esta etapa, deseamos con ansias que cuando menos, nos llame por teléfono la persona amada y cuando lo hace sentimos, emocionados, que se nos quiere salir el corazón del pecho.
Según la profesora Cindy Hazan, de la Universidad de Cornell en Nueva York, “los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses”. Su afirmación está basada en una entrevista a cinco mil personas de 37 culturas distintas. A partir de esa investigación,  determinó que la pasión tiene un tiempo de vida. Claro que existen amorosas excepciones. Hay quienes aseguran (y no lo dudo)  que después de 10, 20 o más años de casados, siguen sintiendo la emoción que conlleva el enamoramiento.
La segunda etapa, es la del amor maduro. Es en la que las hormonas y sustancias químicas llegan a sus niveles normales. Conocemos más a la pareja y sabemos “de qué pata cojea”.  Sabemos la forma como reacciona ante el fracaso y la manera como controla las emociones. Identificamos sus defectos y sus malos momentos. Es precisamente en esta etapa, cuando las parejas pueden entrar en crisis, por causa de la confusión o las decepciones que pueden ocasionarse.  No falta quien de los dos piense y exprese por causa de su desánimo que: “Ya no siento lo mismo”. “El amor acaba”. “Me caí de la nube en que andaba”. “Volví a la realidad”. “La (o lo) idealicé demasiado”. La confusión es tal, que puede conducirnos entonces a tratar de buscar al “verdadero amor”. Estoy seguro que ese desconcierto es la causa de tantas separaciones. El amor no sólo es un sentimiento, el amor es una decisión. 

Recuerdo una historia que leí hace algunos años:   Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le confesó que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse. El Sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: “Ámela”. Luego permaneció callado. “Pero es que ya no siento nada por ella”.-insistió el hombre-. “Ámela”, -repuso el Sabio-. Y ante el desconcierto de aquel esposo, después de un oportuno silencio agregó: "Amar es una decisión, no un sentimiento. Amar es dedicación y entrega. Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor”.
Decido amarte! ¡Necesito amarte! Cuando tomamos esa decisión, nos convertimos en personas más prudentes y dispuestas a dar el amor que queremos recibir. El amor no es una emoción por sí sola. El amor contiene emociones y depende de nosotros  sentirlas o no.  Los hindúes aseguran que jamás llegamos a conocer totalmente a nuestra pareja, por lo que con ingenio,  podríamos evitar la rutina y ver el lado positivo de tratar de conocerla cada vez más.
“Buscar en nuestra pareja amistad, sinceridad, integridad, calidez, simpatía, valor, ternura, inteligencia, intereses comunes y compañerismo, es fundamental para desarrollar la intimidad”, señalan los expertos en inteligencia emocional. 
No olvides nunca que el amor se atrae.  Por eso te sugiero que evites al máximo la rutina, porque eso ahoga  la relación de pareja. Revitaliza tu relación constantemente. Procura ser más expresivo en la palabra y en la acción.

Recuerda que con el paso del tiempo, lo que más valorarás serán los momentos que compartiste con quien  hizo que te sintieras amada o amado, con quien recibió tu amor o tu amistad.  No esperes un día especial en el calendario para expresar ese grato sentimiento. Hazlo en todos los días de tu vida.

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