jueves, 2 de junio de 2016

Disfrutar cada segundo de tu vida


Disfrutar cada segundo de tu vida.Disfrutar cada segundo de tu vida: Esa debe ser la consigna.

Por: Luis Fernando Arteaga (Mi padre) - Puedes ver más artículos en su blog: http://luistecuenta.com/blog/

¿Te parece que debes disfrutar cada segundo de tu vida? Esa es la pregunta con la cual quiero iniciar este artículo.
Hola, ¿Cómo estás?
De nuevo me tienes aquí escribiéndote y hoy lo hago sobre un tema que me surgió de una conversación; de esas que resultan en la toma de un café, esta vez en el patio de mi casa con mi vecino. 
Mi vecino es un simpático personaje de esos que ya existen pocos; limpio de corazón, humilde sin saber que lo es, de los que comparten su sabiduría de campesino sin saber que te están enseñando, el que te dice sin asomo de vergüenza que no sabe leer ni escribir, el que sabe que Dios está en su corazón y que no tiene que buscarlo en ninguna otra parte.

Mi vecino disfruta cada segundo de su vida y una de las causas de eso es que no sufre del apego apasionado por las cosas; no las ve como entidades perdurables, pues no lo son.
En la conversación uno se da cuenta de que es un ser auténtico; de esos que no viven pensando en “cómo deben ser”: simplemente son.
Me da mucho gusto ver que es una persona feliz, pero analizando bien, él no es más ni menos feliz que yo.
Yo soy feliz por decisión; un día me di cuenta de que tenía que ser feliz y lo acepté. La felicidad de él es silvestre. Nace de la tierra que ara, de la gallina que alimenta, de la vaca que ordeña. No ha tenido que tomar la decisión porque su corazón es puro; nadie lo ha contaminado.
Que enseñanza es conversar con mi vecino. Cómo disfruto de su saludo en la mañana con su hablar arrastrado: “buenos días don Luis” me dice sin esconder su sonrisa diáfana y sincera.
Inspirado en lo anterior, hoy quiero compartirte mi mensaje: Debes disfrutar cada segundo de tu vida.
Si hay una cosa que todos tenemos en común, es que queremos sentirnos felices. Sin embargo, nos ponemos constantemente en situaciones que nos producen dolor.
Vivimos depositando nuestra felicidad en las personas, en las circunstancias, en nuestros sentimientos y en las cosas y lo peor es que nos aferramos a ellas como si fuera para salvar nuestra vida.
Vivimos preocupados por la posibilidad de perderlos cuando algo anda mal y lo simpático es que lo hacemos antes de que suceda.
Disfrutar cada segundo de tu vidaDejamos de hacer algo por evitar el“qué dirán”. La lluvia nos produce enojo; el sol nos molesta.   
Permitimos que nuestros sentimientos nos definan; positivos y negativos.
Nos revolcamos en el remordimiento de lo que no “hicimos” o de lo que si hicimos.
Vivimos decepcionados por años e irónicamente aceptamos el sufrimiento como reconfortante.
Limitamos nuestra capacidad de experimentar alegría en el presente y vivimos añorando “mejores tiempos”.
Perdemos la oportunidad de que un momento o una circunstancia nos irradie porque nos estamos ahogando en el miedo. ¿En el miedo a qué?, me pregunto.
Acepta el momento como llega; no permitas que ese momento se convierta en un ayer; ese ayer ya se fue.
No te dejes paralizar por lo que pasó ayer, la semana anterior o el año anterior.
Tampoco lo conviertas en un futuro; ese futuro no ha llegado y es incierto.
Eso no significa que no debas trabajar activamente para crear un mañana diferente; sólo significa que debes hacer las paces con tu presente tal como es, sin preocuparte de que algo está mal contigo o con tu vida.
No reniegues por el presente; mejóralo si hay que mejorarlo. Toma lo positivo y disfrútalo y toma lo negativo y conviértelo en una enseñanza o ignóralo si te hace daño.
Algo si es cierto: nada es permanente y luchar contra la realidad solo te puede causar dolor.
Tendrás que luchar en muchos momentos cuando lleguen dificultades, es verdad, pero todo lo que necesitas es apreciar lo que tienes, en lugar de anhelar lo que no ha llegado.
En esos momentos debes aprender a redirigir tus pensamientos, porque estos te querrán llevar al apego a lo que fue.
Defínete a ti mismo.
Constantemente estarás en evolución y crecimiento. Tienes que definirte en términos que puedan resistir esos cambios, pero teniendo en cuenta que no puedes definirte mediante las posesiones y las relaciones, porque estas engendran apego y las pérdidas implican que no solamente pierdes lo que tienes, sino también lo que eres.

Disfruta totalmente el ahora.

No importa la cantidad de tiempo que dure una experiencia o una relación con alguien que amas, nunca lo sentirás suficiente. Por eso no debes pensar en ello en términos de cantidad; debes aspirar a que ese evento cuente con mucha calidad en su momento y en su lugar. Aplica la idea de vivir bien de momento a momento. Eso es un valor agregado que puede hacerte más bien que daño.
Evita la atadura a las personas.
  • No puedo dejar que se vaya
  • Estaré triste sin él/ella. 
  • Me moriría si lo/la perdiera.
  • El/ella es todo lo que tengo.
Estos pensamientos refuerzan creencias que no son realidad. La única manera de dejar ir y sentir menos dolor, es creer que eres lo suficientemente fuerte para soportar los cambios.
Es bonito e interesante tener una relación sana, constructiva, edificante, que te proporcione un buen sentimiento de bienestar, pero apartando la idea romántica de que eres “la otra mitad” de alguien.
Tú eres único, independiente. Una cosa es que mantengas a alguien cerca de tu corazón y otra cosa es que aprietes demasiado o te dejes apretar, porque eso terminaría en asfixia para ambos.
Amigo, aprende a depender de ti mismo.
Te será mucho más difícil dejar ir a alguien si te mantienes atado a ese alguien.
Mientras esté ahí, disfrútalo, dale lo mejor de ti y toma lo mejor de él, pero no te ates, para que, si en algún momento debes dejarlo ir, no haya sufrimiento en tu espíritu.
No siempre será fácil. A veces te sentirás obligado a estar unido física y mentalmente a las personas y a las ideas; como si esa persona o esa idea te diera cierta sensación de control o de seguridad. Es posible que incluso creas firmemente que serás feliz si luchas para aferrarte a lo que tienes. Eso es normal, es la naturaleza humana.
Sólo ten presente que tienes el poder de elegir en cada momento cómo tomas las experiencias de las cosas que te gustan: con un sentido de propiedad, de ansiedad o de miedo, o con una sensación de libertad, paz y amor.
Es necesario que te des tus espacios.
Tómate tu tiempo y tu espacio para tus propios intereses; esos que nadie te puede quitar. No permitas que dependan de nadie y mucho menos que tus valores y tus pasiones valgan nada.
Tú tienes tus propias necesidades y eso no implica que no puedas hacer “sacrificios” por otras personas alguna vez, pero es importante que cultives el hábito de cuidar de ti mismo.
Tienes que deshacerte de tu apego al pasado.
Ese pasado no lo puedes cambiar. Incluso si piensas en él constantemente. Incluso si vives castigándote por él o si no quieres aceptarlo. Ya está hecho.
Solo tú puedes aliviar ese dolor dándote alivio. Nadie, excepto tú, puede crear paz en tu mente.
Disfrutar cada segundo de tu vida ahora.
Establece un propósito para tu vida. Declara cuál es tu visión del futuro. Esa visión debe conducirte a vivir tu vida al máximo y debes involucrar al presente para que eso se haga una realidad.
Disfrutar cada segundo de tu vida    
De lo que si se trata es de “ser alguien” que vale la pena ahora; de “hacer algo” constructivo ahora, para asegurar que ese futuro sea prometedor.
Ocupa tu tiempo. Capacítate, únete a un grupo, ayuda a alguien que te necesite; cualquier cosa que sea valiosa y que te impida estar pensando en el ayer.
La forma en la que experimentarás el mundo en ese futuro, va a ser el resultado de cómo lo interiorices ahora. Este ahora no es para que te crees historias dramáticas sobre tu pasado; sobre lo dolorido que estuviste o lo difícil que fue para ti.
Desafía esas emociones y conviértelas en lecciones aprendidas. Eso es lo único que necesitas de tu pasado.
No hay garantías sobre lo que te va a jugar el futuro. Lo que sí es seguro es que depende de lo bien que lo vivas hoy en día.
La vida es una rueda que gira. Nos llega una experiencia; la vivimos, la apreciamos o a lo mejor nos molesta, pero de cualquier forma la dejamos ir para vivir una nueva.
Al fin y al cabo tu principal deseo debe ser sentirte feliz y en paz y para cumplir ese deseo, debes disfrutar cada segundo de tu vida.
De nuevo ha sido un placer escribir para ti.
Recibe mi saludo.
Luis.

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